Astrónomos detectan señal inédita que podría confirmar agujeros negros primordiales y origen de la materia oscura
Una señal de onda gravitacional captada a finales de 2023 podría ser la primera evidencia experimental de los agujeros negros primordiales, un enigma cosmológico que ha desafiado a los científicos durante décadas. Dos astrofísicos de la Universidad de Miami, tras analizar el fenómeno, sostienen que este hallazgo abre una puerta directa para comprender la naturaleza de la materia oscura, la sustancia invisible que constituye aproximadamente el 85% de la masa total del universo.
El trabajo, aceptado para su publicación en *The Astrophysical Journal* y disponible en el repositorio arXiv, argumenta que la señal detectada por el observatorio LIGO corresponde a un agujero negro con una masa inferior a la del Sol. Esta característica es clave, ya que los agujeros negros de este tipo, formados en los instantes posteriores al Big Bang, son los principales candidatos teóricos para constituir la esquiva materia oscura. La explicación más plausible para la observación es, según los investigadores, la detección de uno de estos objetos primordiales, una hipótesis planteada originalmente por los físicos soviéticos Yakov Zeldovich e Igor Novikov en la década de 1970.
De confirmarse, este descubrimiento marcaría un avance monumental en cosmología, reescribiendo nuestra comprensión de la estructura y evolución del universo temprano. No solo validaría una teoría de medio siglo, sino que también proporcionaría el primer vínculo observacional directo entre los agujeros negros primordiales y la materia oscura, resolviendo uno de los mayores misterios de la física moderna. La comunidad científica internacional ahora centrará su escrutinio en estos datos, que podrían desencadenar una nueva era en la astronomía de ondas gravitacionales.