Carney advierte: referéndum independentista en Alberta amenaza la confianza de inversores en Canadá
El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha emitido una advertencia directa: un posible referéndum independentista en la provincia de Alberta podría dañar significativamente la confianza de los inversores en la economía canadiense. La declaración, realizada en Halifax, sitúa la cuestión secesionista no solo como un desafío político, sino como un riesgo económico inmediato para la federación. El gobierno federal reconoce así la presión que ejerce el movimiento soberanista, impulsado en gran medida por las tensiones energéticas del oeste del país.
El núcleo del conflicto, según Carney, son las demandas de Alberta para construir oleoductos que permitan exportar el petróleo de sus vastos yacimientos de arenas bituminosas. "Nuestra estrategia con Alberta ha sido ir directo al corazón del asunto, que es el oleoducto", afirmó el mandatario, revelando que el gobierno central trabaja con las autoridades provinciales para "desactivar la amenaza" del referéndum. Esta postura subraya que la disputa secesionista está intrínsecamente ligada a la frustración de la provincia petrolera por los obstáculos a su principal industria.
La estrategia federal, según Carney, es "demostrar que la federación funciona y tiene beneficios", un reconocimiento tácito de que la unidad nacional está bajo escrutinio. Aunque afirma que este enfoque está funcionando, admite que "queda más que hacer". La advertencia pública del primer ministro señala un nivel elevado de preocupación en Ottawa, donde el fantasma de la secesión de Quebec resurge ahora en una provincia clave para la riqueza energética del país. El resultado de esta presión podría redefinir no solo el mapa político, sino también los flujos de capital y los proyectos de infraestructura crítica a nivel nacional.