Braskem evalúa protección judicial o quiebra ante presión de acreedores y crisis en Maceió
La petroquímica brasileña Braskem se encuentra en una encrucijada crítica, evaluando la posibilidad de acudir a los tribunales para obtener protección frente a sus acreedores o, incluso, declararse directamente en quiebra. Según informes de Bloomberg, la compañía aún no ha tomado una decisión definitiva y podría explorar otras alternativas, pero la presión financiera es palpable. Esta situación de extrema vulnerabilidad es el resultado de una tormenta perfecta: la debilidad del mercado, las secuelas del caso de corrupción 'Lava Jato' y, sobre todo, las multimillonarias indemnizaciones por el hundimiento del suelo en Maceió, causado por décadas de extracción de sal.
La crisis no se limita a Brasil. Su filial mexicana, Braskem Idesa, ya está en conversaciones con sus deudores para asegurar financiación y evitar un posible procedimiento de quiebra bajo el Capítulo 11 en Estados Unidos. Esta movida paralela subraya la profundidad de los problemas estructurales y de liquidez que atraviesa el grupo. Los números hablan por sí solos: en sus últimos resultados anuales, Braskem reportó pérdidas abultadas de 9.879 millones de reales, a pesar de unos ingresos netos de 70.717 millones de reales.
La posibilidad de una protección judicial o una declaración de quiebra marca un punto de inflexión para una de las mayores petroquímicas de América Latina. Tal decisión tendría repercusiones inmediatas en sus miles de acreedores, en la cadena de suministro regional y en la estabilidad del sector. Además, coloca bajo un foco aún más intenso la gestión de la crisis ambiental y social en Maceió, cuya resolución financiera ahora parece entrelazada con la supervivencia misma de la corporación. El próximo movimiento de Braskem será decisivo para su futuro.