Bolivia y la DEA reanudan investigaciones conjuntas tras 16 años, en giro estratégico contra el narcotráfico
Bolivia y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) han reanudado formalmente las investigaciones conjuntas contra el narcotráfico, un canal de cooperación que permaneció cerrado desde 2008. El restablecimiento, confirmado por el viceministro de Defensa Social boliviano, Ernesto Justiniano, marca un giro radical en la política exterior y de seguridad del país, ahora bajo la presidencia de centroderecha de Rodrigo Paz. El intercambio de información es descrito como "sostenido, casi diario", señalando una colaboración operativa activa y no meramente diplomática.
La suspensión de esta cooperación se originó en una profunda crisis diplomática durante el gobierno de Evo Morales, quien expulsó a la DEA del país. La reanudación bajo la administración de Paz, que asumió en noviembre tras casi dos décadas de gobiernos socialistas, refleja un claro realineamiento hacia Washington. Este movimiento busca contrarrestar el narcotráfico regional desde uno de sus epicentros clave: Bolivia es el tercer mayor productor mundial de cocaína, solo detrás de Colombia y Perú.
La decisión implica una presión estratégica directa sobre las redes de narcotráfico que operan en la región andina. Al reactivar este mecanismo de inteligencia y acción conjunta, el gobierno boliviano no solo busca resultados operativos contra el crimen organizado, sino también fortalecer sus lazos económicos y de seguridad con Estados Unidos. Este realineamiento podría alterar los equilibrios de poder regionales y someter a las estructuras criminales a un escrutinio y una presión internacional renovada y coordinada.