Argentina: El crédito con tarjeta se convierte en una trampa de endeudamiento masivo
En Argentina, la tarjeta de crédito ya no es un puente financiero, sino una trampa de endeudamiento que atrapa a los hogares. La alta morosidad no es un desorden aislado; es la señal clara de que un número creciente de familias no puede sostener el costo del consumo financiado. Se ha consolidado una dinámica preocupante: el crédito dejó de ser una herramienta de estabilidad frente a la inflación y se transformó en un factor central de fragilidad financiera personal.
Esta crisis de solvencia es el resultado de una combinación explosiva. Por un lado, las tasas activas de las tarjetas se mantuvieron durante 2025 en un rango de entre el 70% y el 100% nominal anual, con picos aún mayores hacia fines de año. Por otro, los salarios apenas logran acompañar el nivel de precios, mientras que el uso del crédito para financiar el consumo corriente (bienes y servicios de todos los días) no deja de aumentar. Esta presión constante está generando un deterioro visible y medible en la capacidad de pago de los argentinos.
Aunque a comienzos de 2026 se observó cierta moderación en las tasas, el daño estructural ya está hecho. El sistema financiero enfrenta el riesgo de una cartera deteriorada, mientras que la economía familiar se encuentra bajo una presión insostenible. La situación expone la vulnerabilidad del consumo interno y plantea un desafío crítico para la estabilidad económica, donde el crédito al consumo, lejos de ser un motor, se ha convertido en un lastre.