Min Aung Hlaing, acusado de genocidio, asume la presidencia de Birmania tras elecciones sin oposición
El general Min Aung Hlaing, el hombre que lideró el golpe de Estado de 2021 en Birmania, ha sido formalmente nombrado presidente del país. Este ascenso se produce mientras enfrenta graves acusaciones internacionales por crímenes de lesa humanidad y el posible genocidio contra la minoría rohinyá, consolidando el poder absoluto de la junta militar sobre una nación sumida en el conflicto.
La designación fue el resultado previsible de unas elecciones parlamentarias organizadas por la dictadura entre diciembre y enero, celebradas sin oposición legítima y ampliamente denunciadas como un fraude por parte de la oposición birmana, organizaciones no gubernamentales y la mayor parte de la comunidad internacional. Min Aung Hlaing, quien recientemente dejó su cargo de comandante en jefe del Ejército para postularse, fue el candidato más votado en una sesión bicameral del Parlamento controlado por los militares.
Este movimiento busca otorgar una pátina de legitimidad constitucional al régimen y presionar para obtener un reconocimiento internacional que ha eludido desde la asonada. Sin embargo, la fachada electoral no oculta la realidad: la transición democrática de una década fue brutalmente cercenada, y el líder ahora investigado por atrocidades ha logrado su anhelo de ser investido como 'presidente', profundizando la crisis política y humanitaria de Birmania.