GE en crisis: Larry Culp enfrenta el colapso de una cultura corporativa y una deuda de 22 mil millones
Cuando Larry Culp asumió como CEO de General Electric en 2018, heredó una crisis que parecía terminal. Las acciones de la empresa se habían desplomado un 45% en 2017 y otro 58% en 2018, mientras su deuda superaba ampliamente su capitalización bursátil. La otrora compañía más valiosa del mundo, que llegó a cotizar 594 mil millones de dólares, se deslizaba hacia una calificación de bono basura en lo que Wall Street diagnosticaba como un colapso a cámara lenta.
Culp, el primer director externo en los 126 años de historia de GE, tomó medidas drásticas: recortó el dividendo y redujo 22 mil millones de dólares en su división de energía. Sin embargo, su prioridad estratégica inicial fue más profunda que la mera reestructuración financiera. Identificó que el problema central no radicaba en la cartera de negocios, sino en las creencias arraigadas dentro de la organización. La cultura corporativa, construida durante décadas, se había convertido en el verdadero lastre.
Este enfoque señala una presión intensa sobre la dirección para transformar no solo las operaciones, sino los fundamentos mismos de la toma de decisiones y la identidad de GE. La capacidad de acción de los líderes se pone a prueba ante la necesidad de desmantelar paradigmas internos mientras se estabiliza una situación financiera precaria. El éxito o fracaso de esta transformación cultural determinará si la empresa puede revertir su lenta caída o si consolidará su declive.