La industria automotriz argentina presiona a Milei: exige definiciones ante el vencimiento del acuerdo del Mercosur en 2029
La promesa de Javier Milei de no tener política sectorial choca de frente con la necesidad de previsibilidad de la industria automotriz argentina. El sector, estructurado durante tres décadas sobre el acuerdo del Mercosur, enfrenta un horizonte incierto con el vencimiento de ese pacto en junio de 2029. Las terminales, especialmente las locales, advierten que la falta de definiciones ahora pone en riesgo el ciclo de inversiones necesario para la próxima década, justo cuando la transformación hacia la electrificación y la competencia agresiva de China exigen decisiones estratégicas.
Rodrigo Pérez Graziano, presidente de Adefa, la cámara que agrupa a las terminales, ha sido claro: la discusión sobre el futuro del régimen debe comenzar ya. El gobierno, bajo la bandera de la baja de precios y el credo de 'no elegir ganadores', se encuentra ante un dilema práctico. La industria argumenta que la inacción, en este caso, equivale a elegir a los perdedores, socavando la capacidad local para competir en una carrera global que ya está en marcha.
El desafío para la administración de Milei es conciliar su principio ideológico con la realidad de un sector que requiere reglas claras para invertir a largo plazo. La presión no es solo por la electrificación, sino por la necesidad de un marco que permita a la industria argentina enfrentar la llegada de vehículos chinos y no quedar rezagada. La definición (o falta de ella) sobre el futuro acuerdo del Mercosur se convertirá en una prueba temprana de cómo el gobierno manejará la tensión entre el libre mercado abstracto y las demandas concretas de sectores estratégicos.