Antioquia: Líderes comunitarios renuncian a Juntas de Acción Comunal por miedo a grupos armados
En las zonas rurales de Antioquia, aceptar la presidencia de una Junta de Acción Comunal (JAC) es visto por los líderes campesinos como 'ponerse una lápida'. La presión y la coacción de los grupos armados ilegales han creado un vacío de liderazgo tan profundo que los actuales presidentes buscan entregar sus cargos y nadie quiere asumir la dirección en las próximas elecciones del 26 de abril. La amenaza es directa y omnipresente, paralizando la gobernanza local en veredas del Nordeste y Norte del departamento.
La dinámica de la presión es binaria y mortal. Un líder comunitario, bajo reserva de identidad, explicó a Caracol Radio la trampa en la que se encuentran: 'Si te encuentras en una zona donde hacen presencia las autodefensas, pasas a ser tildado de ‘líder paraco’; y si estás en una zona con presencia guerrillera, te señalan de pertenecer a ellos'. Esta situación coloca a cualquier figura pública local en la mira de un actor armado, independientemente de su neutralidad real. El resultado es que los ciudadanos caminan 'a diario sobre la cuerda floja'.
Esta crisis de representación comunitaria desarticula un pilar fundamental de la democracia local y la organización social en el campo antioqueño. Las JAC, concebidas como el canal de participación ciudadana más cercano, se están vaciando por el terror. La advertencia de los líderes es clara: cualquier declaración o acción que no concuerde con la línea de un grupo armado puede terminar en amenazas, desplazamiento forzado o asesinato. El silencio y la renuncia se convierten en los únicos mecanismos de supervivencia, dejando a las comunidades sin voz ni representación frente al Estado y sumidas en el control de los actores ilegales.