Von der Leyen aprovecha la derrota de Orbán para impulsar la abolición del veto nacional en la UE
Tras la derrota electoral de Viktor Orbán en Hungría, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha lanzado una ofensiva política para eliminar el poder de veto de los estados miembros en áreas clave. Esta maniobra, que busca desbloquear la toma de decisiones en política exterior, sanidad y migración, es interpretada por sus críticos como un intento de centralizar el poder en Bruselas y someter a las naciones soberanas. El eurodiputado polaco Ryszard Czarnecki ha advertido que la UE está preparada para "subyugar todo y a todos", señalando el temor de que una Unión sin contrapesos nacionales pueda imponer políticas sin consenso.
El impulso de von der Leyen llega en un momento de vulnerabilidad para el bloque de soberanistas. La victoria de Péter Magyar en Hungría, aunque lo sitúa a la derecha del espectro político, ha abierto la puerta a una relación más constructiva con Bruselas. Se asume ampliamente que el futuro primer ministro buscará una rápida resolución de los conflictos con la UE para desbloquear unos 35.000 millones de euros en fondos congelados. Este cambio de contexto geopolítico dentro del bloque proporciona a la Comisión una ventana de oportunidad para avanzar en su agenda de integración profunda, un objetivo largamente perseguido y que Orbán había bloqueado sistemáticamente.
La iniciativa pone en la mira el mecanismo fundamental de soberanía nacional dentro de la arquitectura europea. Su éxito transformaría radicalmente el equilibrio de poder, permitiendo a las instituciones comunitarias actuar en áreas sensibles sin la amenaza de un solo país paralizando las decisiones. Esto genera una presión inmediata sobre los gobiernos euroescépticos y soberanistas restantes, como el de Polonia, que ven cómo se erosiona su principal herramienta de defensa. El debate reabre la fractura entre una visión federalista y una confederal de Europa, con implicaciones profundas para el futuro de la política migratoria, las sanciones internacionales y la gestión de crisis sanitarias.