Sheinbaum abre la puerta al fracking en México, cita soberanía energética y gas de Texas
La presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado un giro potencial en la política energética de México al abrir la puerta a la explotación de gas no convencional mediante fracking. Este movimiento, que contrasta con la postura histórica de su partido y las preocupaciones ambientales, se basa en dos argumentos centrales que la mandataria expuso desde Palacio Nacional: la búsqueda de soberanía energética y la dependencia actual del gas estadounidense.
Sheinbaum detalló que el primer motivo es la soberanía energética, argumentando que México ya consume gas no convencional, pero este proviene de Texas, a apenas 100 metros de la frontera. El segundo tema sustantivo, aún no especificado en el discurso reportado, completa su justificación inicial. Sin embargo, la presidenta intentó matizar la polémica decisión asegurando que su gobierno "no forzará" la aplicación de la técnica hasta que no concluya una investigación sobre el daño ambiental, y prometió que no se hará "nada en contra de las comunidades".
Esta apertura coloca al gobierno de Sheinbaum en una encrucijada entre las presiones por garantizar el suministro energético nacional y el compromiso histórico con la protección ambiental y social. La promesa de no forzar una decisión científica y de respetar a las comunidades será un campo de prueba inmediato, sometiendo al ejecutivo a un escrutinio intenso por parte de científicos, activistas y las propias comunidades potencialmente afectadas. El desarrollo de esta política dependerá de la credibilidad del proceso de investigación prometido y de su capacidad para manejar el inevitable conflicto entre objetivos económicos y ambientales.