Indra: El pulso por el poder se libra en los comedores de Alcobendas tras el aterrizaje forzado de Ángel Simón
El nombramiento de Ángel Simón como presidente de Indra, cerrado de madrugada y sin poderes ejecutivos, ha dejado una batalla de influencias que se libra en el día a día de la sede de Alcobendas. La imposibilidad del Gobierno de lograr una mayoría reforzada de dos tercios en el consejo, con los consejeros independientes en contra, forzó una solución de compromiso: un *chairman* sin funciones ejecutivas y la apuesta temporal por un único ejecutivo, José Vicente de los Mozos. Esta arquitectura de poder, remendada a última hora, plantea una pregunta inmediata sobre la autoridad real dentro de la compañía.
La designación de Simón, excapitán general de CriteriaCaixa, no era el escenario deseado por el Ejecutivo, pero fue la única salida viable ante el bloqueo en el consejo. El resultado es una presidencia debilitada desde su inicio, un hecho inusual para una empresa de la relevancia de Indra. La dinámica cotidiana, incluso en aspectos aparentemente menores como la firma de gastos, se convierte ahora en un termómetro de este nuevo equilibrio de poder entre el presidente florero y el consejero delegado en funciones.
La situación abre un periodo de incertidumbre interna sobre quién manda realmente. La fragilidad del acuerdo y la resistencia de los independientes sugieren que el statu quo es temporal. La cuestión central es si Simón aceptará un papel meramente decorativo a medio plazo o si buscará, y logrará, ampliar su influencia dentro del consejo, lo que podría reactivar las tensiones con el accionariado y el Gobierno.