Piero Corvetto, jefe de la ONPE, mantiene silencio total tras el caos electoral del 12 de abril
El jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto, ha adoptado una postura de silencio absoluto frente a la prensa, una semana después de las graves fallas logísticas que marcaron las elecciones del 12 de abril. Bajo intensa presión pública y con investigaciones en curso, el funcionario evita cualquier declaración, generando un vacío informativo en medio de la crisis institucional. Su rutina de ingresos tempranos a la sede del organismo, bajo resguardo de seguridad y sin contacto con periodistas, se ha convertido en la imagen de una gestión bajo asedio.
Este domingo, Corvetto llegó a la sede de la ONPE en el Cercado de Lima desde su vivienda en Miraflores, cerca de las 7:58 a.m., repitiendo el patrón observado durante toda la semana. Su presencia constante en la institución coincide con la fase final del conteo de votos, que aún continúa y se encuentra alrededor del 93%. Este proceso ha sido utilizado como argumento oficial para postergar su declaración ante la Dirección de Investigación Criminal (DIRINCRI) de la Policía Nacional del Perú, que investiga las irregularidades.
El silencio sostenido del máximo responsable de la ONPE aumenta la tensión política y la desconfianza pública en un momento crítico para la transparencia electoral. La estrategia de evasión no solo profundiza la crisis de credibilidad del organismo, sino que también pospone una rendición de cuentas clara sobre las causas del colapso logístico. Mientras el conteo avanza, la presión sobre Corvetto para que rinda declaraciones formales, tanto a la prensa como a las autoridades investigadoras, se intensifica, dejando en suspenso la responsabilidad institucional por el caos del día de la votación.