Irán ataca a tiros un buque mercante cerca del Estrecho de Ormuz, dañando el puente de mando
Una lancha armada de la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) abrió fuego contra un buque portacontenedores en aguas del Golfo, causando graves daños en su puente de mando. El ataque, ocurrido a 15 millas náuticas al noreste de Omán y cerca del estratégico Estrecho de Ormuz, fue reportado por la agencia británica UKMTO. Según el organismo, la embarcación iraní se acercó al buque mercante sin establecer contacto previo por radio antes de disparar, en un patrón de acción directa que incrementa el riesgo de escalada en una de las rutas marítimas más críticas del mundo.
El incidente se produce en un contexto de máxima tensión geopolítica, apenas un día después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, diera marcha atrás en su decisión de no prorrogar el alto el fuego con Irán. Este ataque físico contra un buque comercial representa una escalada tangible respecto a las amenazas verbales y las posturas de fuerza, trasladando el conflicto directamente a las líneas de suministro global. La UKMTO confirmó que toda la tripulación está a salvo y que no se registraron incendios ni daños medioambientales, pero el daño estructural al puente de mando subraya la severidad del asalto.
Este acto genera una presión inmediata sobre la seguridad marítima internacional y pone bajo escrutinio la capacidad de las potencias para contener la crisis. El ataque cerca de Ormuz, un cuello de botella por donde pasa aproximadamente un tercio del petróleo transportado por mar, introduce un nuevo factor de riesgo operativo para las navieras y las aseguradoras. La acción de la IRGC, sin mediación ni advertencia, señala una voluntad de ejercer presión directa sobre el tráfico comercial, elevando la probabilidad de nuevos incidentes y respuestas coordinadas por parte de las flotas occidentales desplegadas en la región.