Las jefas ocultas del narco mexicano: mujeres que desafiaron estereotipos y construyeron poder desde las sombras
En el ecosistema del crimen organizado mexicano, donde figuras como Joaquín "El Chapo" Guzmán, Ismael "El Mayo" Zambada y Nemesio "El Mencho" Oseguera Cervantes acaparan el reconocimiento público, existe una narrativa paralela que ha permanecido deliberadamente oculta: el papel de las mujeres como cabecillas y arquitectas de organizaciones criminales. Según Deborah Bonello, editora general de la agencia InSight Crime, esta invisibilidad no responde a la irrelevancia de su participación, sino a una estrategia deliberada de bajo perfil que les permitió operar sin la exposición mediática de sus contrapartes masculinas.
Bonello decidió investigar este vacío informativo tras reconocer que el conocimiento sobre mujeres en posiciones de liderazgo dentro del narcotráfico era prácticamente nulo. Esta ausencia la impulsó a escribir el libro "Narcas: El ascenso al poder de las jefas secretas del crimen organizado", con el objetivo de recuperar las historias de quienes trabajaron directamente junto a los líderes más buscados. Muchas de estas mujeres quedaron registradas únicamente en archivos judiciales de Estados Unidos o en acusaciones formales, lo que relegó sus contribuciones a documentos fríos donde se pierde la complejidad de su papel. A diferencia de los hombres que construyeron marcas personales reconocibles, estas figuras feminineas consolidaron su influencia a través de mecanismos distintos: menores apariciones públicas, redes familiares más плотные y una capacidad de pasar desapercibidas que les otorgo una estabilidad operativa particular.
El fenómeno plantea interrogantes sobre cómo se construyen las jerarquías del crimen organizado y qué papel desempeñan los estereotipos de género en la percepción tanto pública como judicial de las estructuras criminales. La investigación de Bonello sugiere que el análisis tradicional del narco ha ignorado sistemáticamente una capa significativa de toma de decisiones, lo que no solo distorsiona la comprensión histórica del fenómeno, sino que también podría afectar las estrategias antinarcóticos al subestimar quiénes controlan realmente las operaciones en distintos niveles de las organizaciones.