EEUU desmiente plan de 15 puntos con Irán, pero admite 'elementos de verdad' en medio de tensión
La Casa Blanca ha desmentido públicamente la existencia de un supuesto plan de 15 puntos entregado a Irán para detener la ofensiva conjunta con Israel, generando una contradicción directa con los reportes de medios y sembrando dudas sobre el verdadero estado de las negociaciones. La portavoz Karoline Leavitt advirtió a los periodistas que no informaran sobre planes "especulativos" procedentes de fuentes anónimas, negando que la administración Trump haya confirmado dicho documento en su totalidad. Sin embargo, este desmentido oficial se produce mientras Teherán rechaza tajantemente que siquiera existan conversaciones con Washington, creando una narrativa en conflicto sobre un diálogo de alto riesgo.
Durante una rueda de prensa, Leavitt realizó una declaración ambigua que añade más capas de incertidumbre: reconoció que "hay elementos de verdad" en el plan citado por los medios, pero matizó que "algunas de las noticias" difundidas "no se ajustan a los hechos". Al mismo tiempo, insistió en que las conversaciones entre Washington y Teherán "continúan" y son "productivas", una afirmación que choca frontalmente con la postura pública iraní. Esta discrepancia deja al descubierto una brecha informativa crítica en medio de una crisis regional desencadenada tras la ofensiva militar lanzada el 28 de febrero.
La situación coloca a la administración Trump bajo un escrutinio dual: por un lado, debe gestionar la presión de los medios que reportan detalles específicos de un acuerdo no confirmado; por otro, debe navegar una diplomacia opaca con un régimen que públicamente niega estar negociando. La negativa a confirmar el plan de 15 puntos, combinada con el reconocimiento de sus "elementos de verdad", sugiere que partes sustanciales de las discusiones podrían estar siendo filtradas selectivamente, ya sea para probar reacciones o para ejercer presión. El resultado es un panorama de desinformación donde las declaraciones oficiales de ambos bandos parecen diseñadas más para el consumo doméstico y el posicionamiento estratégico que para aclarar el camino hacia una desescalada.