Renfe lanza mega-pedido de 1.300 millones por 30 trenes de alta velocidad pese al riesgo de costes por la guerra
Dos meses después del mortal accidente ferroviario de Adamuz, la operadora pública Renfe ha lanzado un proceso de compra de 30 trenes de alta velocidad por 1.362 millones de euros, desafiando la incertidumbre económica global. El pedido, calificado por el Ministerio de Transportes como el mayor de la historia de Renfe en alta velocidad, busca unidades capaces de alcanzar 350 km/h. El pliego incluye una cláusula que permite ampliar la compra hasta 40 trenes, lo que elevaría la inversión total a 1.777 millones de euros.
La decisión llega en un momento de extrema presión para el sector, aún conmocionado por el siniestro de Córdoba que costó 46 vidas. El anuncio sitúa a los fabricantes ante un cálculo de riesgos al céntimo, ya que el concurso se cruza con la guerra en Oriente Próximo y su potencial para desencadenar una escalada en los costes industriales de materiales y componentes.
El movimiento de Renfe representa una apuesta estratégica masiva por la red de alta velocidad española, pero introduce una tensión financiera inmediata. Los proveedores deberán calibrar sus ofertas bajo la sombra de la volatilidad geopolítica, que amenaza con inflar los presupuestos. El éxito de la licitación dependerá de la capacidad de la industria para absorber estos riesgos sin trasladar sobrecostes críticos al contrato público.