El campo argentino: el factor silencioso que desafía los pronósticos del EMAE y la reelección de Milei
Mientras los analistas proyectan un techo para la colocación de deuda y una economía que aletarga la recuperación, alimentando el riesgo político para la reelección de Javier Milei, un actor clave opera fuera del radar: el sector agrícola. Su desempeño, que ya sorprendió con un crecimiento del 1.8% del EMAE en diciembre y una mejora del 0.4% en enero, se perfila como la variable capaz de alterar todas las proyecciones. La City ha perdido parte de su capacidad para anticipar sus movimientos, demostrando que el radar económico no funciona al 100%.
El eje de cualquier escenario alternativo pasa por el campo. No se trata de un movimiento silencioso, pero su impacto real suele escaparse de los pronósticos convencionales. Los dos escenarios de riesgo dominantes –el límite de la estrategia de deuda interna para captar dólares, ejemplificado por la licitación del Bonar 2028, y una economía floja que tensiona empleo y consumo– podrían verse modificados por la performance de este sector. Su influencia directa en los indicadores macroeconómicos es un factor de incertidumbre que los modelos no capturan con fidelidad.
Esta dinámica coloca al sector agrícola en una posición de poder inesperado. Su capacidad para impulsar el EMAE y, por extensión, alterar la narrativa de una economía deteriorada, introduce una variable crítica en el cálculo del riesgo político. Un desempeño sólido del campo podría contrarrestar las presiones sobre el empleo y el consumo, ofreciendo un respiro inesperado al gobierno. En un contexto donde la economía define las chances de reelección, el campo se consolida como el jugador silencioso cuyos próximos pasos podrían dar otra sorpresa en febrero.