Irán: La estrategia de 'defensa adelantada' se agota ante crisis interna y presión regional
El régimen iraní enfrenta una convergencia de tensiones estructurales que socavan simultáneamente su proyección externa, su estabilidad interna y su viabilidad económica. Su modelo de poder, construido sobre la expansión indirecta y la confrontación permanente, muestra signos claros de agotamiento. La estrategia de décadas, conocida como 'defensa adelantada', que trasladaba el conflicto fuera de sus fronteras mediante una red de proxies, ya no opera bajo su condición fundamental: la estabilidad interna del sistema.
Durante años, Irán compensó su debilidad militar convencional mediante una guerra asimétrica, utilizando a grupos como Hezbollah, Hamás y diversas milicias chiitas en Líbano, Siria, Irak y Yemen como extensiones operativas. Esta arquitectura le permitió ejercer presión regional y evitar enfrentamientos directos con potencias superiores, externalizando los costos. Sin embargo, el esquema dependía de un entorno interno estable para sostener su compleja red de influencia y financiamiento.
Hoy, esa condición de estabilidad se ha fracturado. La guerra regional iniciada tras los eventos del 7 de octubre ha intensificado la presión sobre este modelo. El régimen se encuentra atrapado en su propia estrategia: la red de proxies que una vez fue su escudo ahora puede convertirse en un vector de riesgo, exponiendo a Teherán a mayores costos directos y a una escalada que busca evitar. La acumulación de presiones internas y externas pone a prueba la viabilidad a largo plazo de un sistema de poder que apostó todo a la confrontación permanente.