EE.UU. reactiva los legendarios A-10 Warthog para enfrentar drones iraníes en el estrecho de Ormuz
Estados Unidos ha desplegado nuevamente sus aviones de ataque A-10 Thunderbolt II, una plataforma icónica de la Guerra Fría, en una misión contemporánea de alta tensión: contrarrestar la amenaza de drones iraníes en el estratégico estrecho de Ormuz. Este movimiento reactiva una máquina diseñada hace décadas para destruir columnas de tanques soviéticos, reasignándola a un escenario de conflicto asimétrico y marítimo para el que no fue concebida originalmente.
El analista Andrei Serbin Pont destacó que el A-10 fue creado en los años 60 a partir de un requerimiento específico de la Fuerza Aérea de EE.UU. para proveer apoyo aéreo cercano a las tropas terrestres, con el objetivo principal de aniquilar blindados enemigos en un hipotético conflicto con la Unión Soviética. Medio siglo después, estos mismos aviones, apodados 'Warthog', están siendo desplegados en Medio Oriente, donde su robustez, largo tiempo de permanencia en el aire y su potente cañón GAU-8/A de 30 mm son evaluados para nuevas funciones de disuasión y defensa contra amenazas aéreas no tripuladas.
El despliegue en el estrecho de Ormuz, un punto crítico para el flujo global de petróleo, señala una adaptación táctica frente a las presiones iraníes en la región. La reactivación de esta plataforma legendaria subraya la persistencia de viejos sistemas en nuevos roles de seguridad, mientras EE.UU. busca contrarrestar tácticas de desgaste con activos ya disponibles. Este movimiento coloca al veterano A-10 en el centro de las dinámicas de poder actuales, transformando una herramienta de guerra terrestre convencional en un elemento de presión en un escenario marítimo dominado por drones y tensiones geopolíticas.