Irán moviliza a adolescentes armados en Teherán: reclutamiento paramilitar desde los 12 años
El paisaje de seguridad en Teherán ha dado un giro inquietante con la aparición de adolescentes, algunos de apenas 12 años, armados con ametralladoras y desplegados en puestos de control y patrullas paramilitares. Esta movilización de menores, confirmada por las autoridades iraníes, ha sembrado pánico entre la población civil, que ahora se encuentra con controles vigilados por niños y adolescentes armados en barrios del norte de la capital. La medida se enmarca en una intensificación general de la represión y la presencia de fuerzas de seguridad desde el inicio del conflicto con Israel y Estados Unidos.
Aunque algunas barreras físicas se han retirado en los últimos días, la presencia de seguridad se mantiene firme, con vehículos policiales y militares aún desplegados. El reclutamiento activo de niños para funciones paramilitares y de control de tráfico marca una escalada significativa en las tácticas internas del régimen. Testimonios recogidos por la AFP, como el de una mujer de 28 años que describió su encuentro nocturno con dos controles atendidos por adolescentes de 13 o 14 años con armas en mano, ilustran la nueva y alarmante normalidad en las calles.
Esta estrategia no solo militariza espacios urbanos con personal extremadamente joven, sino que también proyecta una imagen de control total y disposición a emplear todos los recursos humanos disponibles, independientemente de su edad. La práctica coloca a la población civil en una posición de vulnerabilidad frente a fuerzas irregulares y poco entrenadas, mientras el estado profundiza su infraestructura de vigilancia y coerción interna. El fenómeno señala una priorización clara del control social sobre el bienestar de la juventud, utilizando a menores como instrumentos en el aparato de seguridad durante un período de alta tensión regional.