El independentismo catalán rescata a Josep Dencàs, figura fascista, como nuevo referente ideológico
El movimiento independentista catalán está reivindicando como nuevo faro ideológico a una figura histórica profundamente vinculada al fascismo y la violencia política de los años 30. Se trata de Josep Dencàs, conseller de Gobernación de la Generalitat republicana, quien ejercía un mando directo sobre el extremista Miquel Badia, apodado 'Capitán Cojones'. Badia, secretario de Seguridad y mano derecha de Dencàs, controlaba las dependencias policiales y fue asesinado en 1936 por un comando anarquista. La paradoja es aguda: esos mismos calabozos, que hoy son la sede de la Jefatura Superior de Policía de Cataluña y que se pretenden reconvertir en un museo contra la tortura, fueron el escenario donde Dencàs y Badia 'campeaban por sus pasillos' durante la Segunda República.
La rehabilitación de esta figura no es marginal. Personalidades públicas del independentismo, como el expresidente Quim Torra, han glosado en múltiples ocasiones la trayectoria de Dencàs y Badia, integrando su legado en el relato soberanista. Este proceso de rescate histórico omite deliberadamente la naturaleza represiva de su mandato, creando una tensión fundamental entre el proyecto de un museo memorial contra la tortura y la celebración de quienes dirigieron el aparato de seguridad en esa misma sede durante un periodo de gran conflictividad.
La operación supone una reescritura ideológica de alto voltaje. Al elevar a Dencàs a símbolo, el independentismo no solo blanquea un pasado fascista, sino que lo instrumentaliza para la construcción de un nuevo panteón identitario. Este movimiento genera un riesgo evidente: normalizar figuras asociadas a la violencia política y reescribir la memoria histórica de Cataluña, borrando las contradicciones de su pasado republicano para servir a una narrativa nacionalista contemporánea.