Indra se desploma un 23% tras la salida forzada de Ángel Escribano y el fracaso de la fusión con EM&E
La abrupta salida de Ángel Escribano de la presidencia de Indra, forzada por el Gobierno a través de la SEPI, ha desatado una tormenta de incertidumbre en los mercados. La acción de la compañía, que llegó a revalorizarse un 184% en 2025, se ha hundido un 23% en el último mes, una caída que coincide con el cese del directivo y el colapso de la proyectada fusión con EM&E, la empresa de defensa fundada por los hermanos Escribano. Los inversores, sorprendidos en plena Operación Salida de Semana Santa, ven cómo se desvanece el principal motor de valor y la estrategia de consolidación en el sector.
El relevo por Ángel Simón no ha logrado calmar las aguas. El mercado cuestiona ahora el futuro de Indra sin su figura más visible y sin la operación que prometía reforzar su músculo en defensa. La SEPI, como máximo accionista, ha tomado una decisión con un coste inmediato evidente, pero cuyas razones estratégicas de largo plazo aún no están claras para los agentes financieros. La sombra de EM&E, creada y dirigida por el propio Escribano, planea sobre la incertidumbre, dejando a Indra en una encrucijada sobre cómo recuperar su atractivo para el capital.
La presión recae ahora sobre la nueva dirección para articular un relato convincente que sustituya al binomio Escribano-EM&E. El sector de la defensa y la tecnología, clave para la soberanía industrial española, observa con preocupación la volatilidad de su principal actor. El episodio expone la tensión latente entre los intereses del accionista público y la percepción del mercado, y coloca a Indra bajo el escrutinio de demostrar que su valor no dependía únicamente de un hombre y una fusión fallida.