Hacienda declara la guerra fiscal a los 'influencers': sociedades pantalla y rentas digitales en la diana
La Agencia Tributaria ha elevado a los creadores de contenido digital, los 'influencers', a la categoría de objetivo prioritario de inspección. El foco se centra en tres prácticas de alto riesgo: el uso de sociedades instrumentales para canalizar ingresos, intentos de deslocalización fiscal mal ejecutados y la dispersión de rentas a través de múltiples plataformas digitales. Este colectivo, que ha operado durante años en un marco regulatorio difuso, se enfrenta ahora a un escrutinio sin precedentes por parte de los técnicos de Hacienda.
La presión para actuar viene impulsada internamente. El sindicato Gestha, que agrupa a los técnicos del ministerio, ha remitido al nuevo ministro, Arcadi España, un paquete de reivindicaciones urgentes. Denuncian que el bloqueo de sus capacidades desde 2010 ha provocado un desplome del 87% en las denuncias por delitos fiscales. El colectivo exige que los equipos de inspección redirijan sus recursos hacia grandes empresas y altos patrimonios, un terreno donde los 'influencers' con negocios estructurados podrían encajar.
La campaña no es solo una advertencia, sino el preludo de una ofensiva concreta. La falta de personal, con numerosas vacantes sin cubrir, ha hecho recaer el mayor peso del control tributario sobre autónomos y pymes. Ahora, con la mirada puesta en las rentas digitales, Hacienda busca reequilibrar su acción inspectora. El mensaje es claro: la era de la opacidad fiscal para las estrellas de internet ha terminado, y sus modelos de negocio serán diseccionados con lupa.