Jefferies: La familia Puig perdería el control en una fusión con Estée Lauder, con menos del 22% del capital
Una fusión entre el gigante estadounidense Estée Lauder y la española Puig diluiría drásticamente el control de la familia fundadora. Según un informe del banco de inversión Jefferies, los Puig quedarían con solo un 21,7% del capital de la nueva entidad resultante, perdiendo así la posición mayoritaria que han mantenido durante más de un siglo. Este cálculo, remitido a inversores, pone cifras a una de las principales tensiones de cualquier operación: el destino del legado familiar y el poder de voto en una compañía cosmética global.
La estimación de Jefferies ilumina las complejas negociaciones que podrían estar detrás de los rumores de fusión. Puig, una empresa familiar con sede en Barcelona y propietaria de marcas como Carolina Herrera y Paco Rabanne, se ha caracterizado siempre por un control accionarial cerrado. Ceder la mayoría del capital a un grupo cotizado como Estée Lauder representaría un cambio histórico en su gobierno corporativo. El informe sugiere que, para que la operación sea viable, la familia tendría que aceptar un papel minoritario, aunque potencialmente muy significativo, en una entidad de escala colosal.
El escenario plantea una encrucijada estratégica para Puig. Por un lado, una fusión catapultaría su cartera de marcas de lujo y nicho a una distribución y potencia financiera sin precedentes. Por otro, conlleva el riesgo de diluir la identidad familiar y la autonomía en la toma de decisiones. Para Estée Lauder, adquirir o fusionarse con Puig supondría una apuesta agresiva por fortalecer su posición en el segmento de lujo y perfumería de alta gama en Europa y mercados emergentes, donde la firma española tiene una fuerte implantación. El mercado observa si los números de Jefferies se acercan a la realidad y si la familia está dispuesta a un sacrificio de control a cambio de una ambición global.