Fractura en la cúpula iraní: Pezeshkian acusa a la Guardia Revolucionaria de conducir al país a una "catástrofe monumental"
Una fractura profunda en el régimen iraní ha estallado a la vista del público. El presidente Masoud Pezeshkian acusó directamente a los altos mandos de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de sabotear las oportunidades de un alto el fuego y de llevar a Irán hacia un "desastre económico inminente" y una "catástrofe monumental". La acusación, vertida durante un tenso encuentro el pasado 4 de abril, revela un conflicto abierto entre la presidencia y el poderoso brazo militar y de seguridad del Estado, que tradicionalmente opera con amplia autonomía.
Según informes de Iran International, que cita fuentes cercanas a la presidencia, la confrontación fue inusualmente agresiva. Pezeshkian se habría enfrentado a Hossein Taeb, una figura influyente vinculada al líder supremo Mojtaba Khamenei, y arremetió contra el comandante en jefe del IRGC, Ahmad Vahidi, y el jefe del comando unificado, Ali Abdollahi. La acusación central es que los jefes militares actúan de forma unilateral, lanzando ataques sin coordinación con el gobierno civil, lo que socava la política exterior y las frágiles perspectivas económicas del país.
Esta disputa pública sin precedentes pone al descubierto la lucha por el poder en el corazón del establishment iraní. La crítica directa del presidente a la Guardia Revolucionaria, una institución intocable, señala una presión extrema por el manejo de la economía y la seguridad regional. El conflicto plantea serias preguntas sobre quién controla realmente la política de seguridad nacional y expone las graves divisiones internas mientras Irán navega por crisis económicas y tensiones geopolíticas crecientes. La estabilidad del régimen enfrenta un nuevo y significativo estrés interno.