Damas de Blanco denuncian cerco estatal y hostigamiento para impedir asistencia a misa en Cuba
El régimen cubano está intensificando la presión sobre el movimiento disidente Damas de Blanco, vulnerando su libertad religiosa mediante un cerco operativo. La líder Berta Soler denunció que las fuerzas de la Seguridad del Estado sitiaron la vivienda de la activista María Cristina Labrada Varona y la sede nacional del grupo en La Habana, impidiendo su participación en la misa dominical. Esta táctica incluye hostigamiento, asedio, vigilancia constante y persecución en las calles, configurando un bloqueo sistemático para obstaculizar su práctica religiosa.
Frente a este acoso, el grupo ha implementado una estrategia de resistencia adaptativa. Para sortear los cercos los domingos, las Damas de Blanco asisten a misas entre semana en distintas provincias, municipios e iglesias. Durante la Semana Santa, 19 integrantes lograron participar en estos servicios, utilizando la dispersión geográfica y la variación de horarios como método para ejercer su derecho a orar. Sus plegarias, según Soler, están dedicadas a sus familias, al "pueblo sufriente cubano" y a la libertad de todos los presos políticos sin excepción.
Estas acciones del Estado evidencian un patrón de control que trasciende la mera vigilancia política, apuntando directamente a coartar un espacio de reunión y expresión pacífica bajo el amparo religioso. La persistencia del hostigamiento, incluso durante fechas significativas como la Semana Santa, subraya la determinación del régimen por neutralizar cualquier foco de disidencia organizada, independientemente de su carácter. La capacidad del grupo para mantener su actividad, aunque limitada, señala una tensión continua entre la represión estatal y la resistencia civil pacífica en la isla.