Texas evalúa imponer relatos bíblicos como lectura obligatoria para 5.4 millones de estudiantes
La Junta Estatal de Educación de Texas se encuentra en el centro de un debate histórico al evaluar una reforma curricular que convertiría los relatos bíblicos en texto de lectura obligatoria para todos los estudiantes de escuelas públicas, desde preescolar hasta secundaria. Esta propuesta, que afectaría a más de 5.4 millones de alumnos, marca un hito sin precedentes en los intentos de reintroducir la religión en la educación pública estadounidense, planteando una confrontación directa con el principio constitucional de separación entre Iglesia y Estado.
La iniciativa se lanza en un contexto nacional donde sectores conservadores, con el impulso de la administración de Donald Trump, buscan ampliar la libertad de expresión religiosa en las aulas y consolidar una narrativa histórica basada en los orígenes cristianos del país. Texas ya ha sido pionero en medidas similares: en 2023 se convirtió en el primer estado en autorizar la presencia de capellanes en escuelas públicas y aprobó una ley para exhibir los Diez Mandamientos en las aulas.
La decisión de la junta texana, prevista para los próximos meses, tendrá un alcance nacional, definiendo el perfil ideológico de la enseñanza elemental y media en Estados Unidos. El debate no solo se centra en el contenido curricular, sino que establece un precedente legal y cultural que podría redefinir los límites de la religión en espacios públicos financiados por el estado, intensificando las tensiones políticas y judiciales en todo el país.