Demócratas Castro y Casar denuncian a más de 6.200 niños detenidos y violaciones en centro de Texas
Los congresistas demócratas Joaquín Castro y Greg Casar han expuesto una crisis humanitaria tras visitar el centro de detención de migrantes en Dilley, Texas. Su denuncia central: más de 6.200 niños migrantes han sido recluidos en estos centros a lo largo del último año. Durante su inspección, documentaron "graves violaciones de los Derechos Humanos", incluyendo falta de atención médica, malos tratos y agresiones verbales y racistas contra los detenidos. "No se les está tomando en serio, no son tratadas como seres humanos", declaró Castro, exigiendo el cierre de las instalaciones para reunificar a las familias.
El foco de su visita fue el Centro de Procesamiento de la Familia de Dilley, donde, según datos de la organización FWD, unas 400 personas, incluidas 49 familias, permanecen detenidas. Algunas de estas familias llevan más de un año privadas de libertad. La población del centro se compone principalmente de 77 menores y casi 250 mujeres adultas, una composición que subraya el impacto desproporcionado de la política de detención en mujeres y niños.
La presión política se intensifica con esta denuncia pública. Castro y Casar no solo piden cerrar Dilley, sino que su informe pone bajo escrutinio nacional el sistema de detención migratoria en su conjunto. La falta de transparencia y las condiciones denunciadas podrían generar mayor escrutinio legislativo y presión para una reforma migratoria, un tema ya polarizante en la política estadounidense. La organización FWD, que aboga por reformas en justicia penal y migración, respalda estas acusaciones, añadiendo peso a las demandas de cambio inmediato.