Orbán denuncia complot extranjero para desacreditar elecciones y provocar disturbios en Hungría
A dos días de las elecciones legislativas, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha lanzado una grave acusación: una campaña extranjera busca desacreditar los comicios y generar disturbios durante la jornada electoral del domingo. En un mensaje en redes sociales, el líder de Fidesz advirtió que el "cambio es peligroso" y que sus oponentes "no se detendrán ante nada para llegar al poder", afirmando que el destino del país está en juego.
Orbán acusó directamente a sus adversarios políticos de confabularse con "servicios secretos extranjeros", amenazar a sus seguidores con violencia y ya estar denunciando un fraude electoral con acusaciones fabricadas, incluso antes de que se emita el primer voto. El dirigente ultraconservador aseguró que ya se han convocado "manifestaciones y disturbios" para el domingo, presentando el escenario como una batalla existencial por la estabilidad del país.
La denuncia, realizada en el momento más álgido de la campaña, intensifica la tensión política y establece un marco de confrontación externa e interna. Al vincular a la oposición con fuerzas extranjeras y violencia callejera, Orbán busca consolidar a su electorado presentando a Fidesz como la única opción segura frente a un supuesto caos orquestado desde el exterior. Estas declaraciones elevan el riesgo de polarización y podrían sentar las bases para cuestionar cualquier resultado electoral desfavorable o para justificar una respuesta dura ante posibles protestas.