Pakistán urge 'desescalada urgente' en Oriente Próximo mientras Irán vuelve a cerrar el estrecho de Ormuz
La tensión en Oriente Próximo se recrudece a cuatro días del vencimiento de la tregua entre Estados Unidos e Irán. El mariscal de campo Asim Munir, jefe del Ejército de Pakistán, concluyó una visita oficial de tres días a Teherán con un llamamiento urgente a la desescalada y al diálogo. Su intervención diplomática se produce en un momento crítico, mientras la Guardia Revolucionaria Islámica anunció que ha vuelto a imponer un "control estricto" sobre el estratégico estrecho de Ormuz, revirtiendo su reapertura del día anterior. Este nuevo cierre es una respuesta directa al bloqueo estadounidense de puertos iraníes, intensificando la presión sobre las rutas marítimas globales.
Mientras tanto, desde Washington, el presidente Donald Trump advirtió que podría no prorrogar el alto el fuego con Irán si antes del miércoles no se alcanza un acuerdo de paz para poner fin a un conflicto que ya entra en su octava semana. Sin embargo, el mandatario republicano añadió un matiz inesperado, afirmando que hay "noticias bastante buenas" sobre Irán, aunque se negó a ofrecer detalles concretos. Esta declaración ambivalente deja abierta la puerta a una posible negociación de última hora, pero también subraya la volatilidad del momento.
La combinación del cierre del estrecho de Ormuz, las advertencias de Trump y la mediación urgente de Pakistán sitúa a la región al borde de una nueva escalada. El control iraní sobre este paso marítimo clave representa un punto de presión significativo sobre la economía global, mientras el reloj diplomático sigue corriendo. La ventana para evitar una reanudación abierta de las hostilidades se estrecha rápidamente.