Hutíes de Yemen amenazan con cerrar el estrecho de Bab al-Mandeb, elevando tensión en rutas energéticas globales
La amenaza de los hutíes de Yemen de cerrar el estratégico estrecho de Bab al-Mandeb inyecta un nuevo factor de riesgo en una crisis energética global ya tensionada por los enfrentamientos en el estrecho de Ormuz. Este corredor marítimo es una arteria crítica para el comercio mundial de petróleo, y su posible bloqueo representa una escalada directa en las presiones sobre las cadenas de suministro energético. La advertencia surge en un contexto donde el presidente estadounidense, Donald Trump, ha acusado al régimen iraní de intentar "chantajear" a Washington con el cierre de vías marítimas, señalando la interconexión de estos focos de tensión.
Mientras tanto, desde Teherán, el titular del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ha lanzado una contranarrativa de fortaleza, declarando el "fracaso" estadounidense en objetivos militares clave como la destrucción de la capacidad aérea y de misiles de Irán, la anulación de su Armada o el lanzamiento de un ataque terrestre. Sus declaraciones subrayan la profundidad del enfrentamiento retórico y estratégico. Aunque Ghalibaf menciona que avanzan las conversaciones hacia la paz con Estados Unidos, advierte de manera clara que un acuerdo final "está lejos", dejando un margen amplio para la incertidumbre.
El plazo de la tregua de dos semanas entre Irán y Estados Unidos, que finaliza el próximo miércoles, añade un cronómetro de alta presión a esta situación. Cualquier acción que siga a su expiración podría definir el próximo capítulo de la crisis. Paralelamente, la muerte de un reservista de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y nueve soldados heridos en el sur de Líbano ilustra cómo la inestabilidad se manifiesta en múltiples frentes regionales interconectados, donde una chispa en un punto puede amplificar la tensión en otros.