Abel Guzmán, el peluquero asesino de Recoleta: la fuga de 70 días y los contactos que lo protegieron
Abel Guzmán, el peluquero acusado de asesinar a un compañero de trabajo a sangre fría en Recoleta, confesó ante el tribunal que disparó porque 'se enojó y no controló'. Sin embargo, su huida inmediata y su capacidad para evadir a la justicia durante más de 70 días, incluso con una notificación roja de Interpol activa, apuntan a una trama más compleja que un simple arrebato. Las cámaras de seguridad del local captaron con nitidez el momento del homicidio frente a cuatro testigos, y también su escape por una ventana, pero no lograron revelar la red que lo mantuvo oculto.
El crimen ocurrió el 20 de marzo de 2024 en la peluquería donde trabajaba Guzmán, quien está siendo juzgado por el asesinato de Germán Medina. Frente al Tribunal Oral en lo Criminal N°24, su defensa intentó presentar el hecho como un acto impulsivo, carente de planificación. No obstante, su reacción posterior contradice esta versión: 'Me escapé, tenía miedo de quedar preso', admitió. La fuga fue inmediata y efectiva, desafiando la lógica de un prófugo sin recursos.
Lo que Guzmán no reveló en su declaración es cómo logró mantenerse fuera del alcance de las fuerzas de seguridad durante más de dos meses. Fuentes vinculadas al caso indicaron a Infobae que el acusado, excolorista de la peluquería 'Verdini', contaba con 'algunos contactos' que le proporcionaron apoyo logístico. Esta información, aún no confirmada oficialmente en el juicio, introduce un elemento de presión sobre la investigación, sugiriendo la posible existencia de una red de contención que facilitó su prolongada condición de prófugo a pesar del escrutinio internacional.