Ayoreo Totobiegosode denuncian en Roma: Italia financia la deforestación del Chaco paraguayo con su compra de cuero
Una delegación del pueblo indígena Ayoreo Totobiegosode, la última comunidad no contactada de Sudamérica fuera de la Amazonía, ha llevado su denuncia directamente a Italia, el principal comprador mundial de cuero paraguayo. En una visita sin precedentes a Roma y Milán, los líderes indígenas alertaron de que la demanda italiana de piel está financiando indirectamente la destrucción acelerada del ecosistema del Chaco paraguayo, territorio ancestral de su pueblo. La presión sobre su hábitat pone en riesgo extremo a un grupo de unas 30 personas que viven en aislamiento voluntario, atrapadas en una "isla de bosque" que se reduce día a día bajo el avance de las topadoras.
Italia es el destino del 99% del cuero paraguayo que se exporta a la Unión Europea y absorbe más de la mitad de las exportaciones globales del país sudamericano. Esta dependencia comercial convierte a la industria italiana del cuero en un actor central en la cadena de deforestación que amenaza con extinguir el modo de vida de los Ayoreo. Rosalino Picanerai, uno de los portavoces, describió a EFE el miedo de su gente, que "solo usan lo que consiguen en el monte" y se ven forzados a una huida permanente de la maquinaria que arrasa su territorio.
La denuncia, presentada ante autoridades del Vaticano, sitúa la responsabilidad corporativa y política italiana bajo un escrutinio internacional directo. La gira busca presionar a las empresas y al gobierno italiano para que revisen y condicionen sus cadenas de suministro, exigiendo garantías de que el cuero importado no proviene de zonas deforestadas recientemente. El caso expone la tensión entre el modelo económico extractivo en el Chaco y la supervivencia de los últimos pueblos indígenas aislados del continente, un conflicto que ahora tiene un nombre y un destino comercial muy concreto: Italia.