Rusia no descarta anexión de Transnistria: Shoigú advierte sobre protección de ciudadanos rusos
El secretario del Consejo de Seguridad ruso, Serguéi Shoigú, declaró que Moscú no descarta la anexión de la región separatista de Transnistria, elevando la tensión en el flanco suroeste de Ucrania. En una entrevista con el diario Komsomólskaya Pravda, Shoigú afirmó que "nunca se puede descartar nada" y que Rusia está "barajando todos los escenarios posibles" para proteger a los aproximadamente 220.000 ciudadanos rusos que, según él, residen en esa zona de Moldavia. El exministro de Defensa acusó directamente a las autoridades de Kiev y de Chisináu de amenazar los intereses y la seguridad de esta población mediante "acciones irreflexivas e irresponsables".
Shoigú, cuya antigua cúpula en el Ministerio de Defensa ha sido encarcelada por corrupción según medios rusos, emitió una advertencia explícita: "Si surge la necesidad, Rusia tomará todas las medidas necesarias y utilizará todos los métodos disponibles para protegerlos". Esta declaración constituye una amenaza velada de intervención militar, utilizando el pretexto de la protección de ciudadanos, una narrativa empleada previamente en otros conflictos. La región de Transnistria, un territorio no reconocido internacionalmente que se separó de Moldavia en los años 90, alberga una base militar rusa y es considerada un punto de presión estratégico.
La advertencia de Shoigú llega en un momento de creciente presión sobre Moldavia, que ha buscado acercarse a la Unión Europea. La posibilidad de una anexión rusa de Transnistria representaría una escalada directa, desestabilizando aún más la región y abriendo un nuevo frente de conflicto. Esta retórica mantiene a Chisináu bajo una constante amenaza de desestabilización y somete a la frágil política moldava a un intenso escrutinio y presión geopolítica, mientras Occidente observa con preocupación cualquier movimiento que pueda ampliar el alcance de la guerra.