EEUU vincula al gobernador de Sinaloa con Los Chapitos: el tenso cruce diplomático que desafía la relación bilateral
Las autoridades de Estados Unidos publicaron el 29 de abril acusaciones formales contra diez personas, entre ellas el actual gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, vinculándolo con el Cártel de Sinaloa, específicamente la facción de Los Chapitos. La publicación directa de los nombres de los acusados contrasta con los protocolos diplomáticos establecidos para este tipo de casos, lo que ha generado una respuesta inmediata del gobierno mexicano.
Según un exagente de la DEA consultado sobre el caso, El Mayo Zambada —arrestado recientemente en Estados Unidos— no estaría detrás de las acusaciones presentadas contra los funcionarios mexicanos. Esta apreciación sugiere que las acciones de Washington responden a una estrategia independiente, lo que añade una capa de complejidad a la relación bilateral en materia de seguridad. Las autoridades mexicanas, tanto la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo como la Fiscalía General de la República, han condicionado cualquier cooperación a la presentación de pruebas contundentes, mientras insisten en que el proceso debió conducirse bajo el principio de confidencialidad que establece la Convención de Viena de Relaciones Diplomáticas.
El episodio eleva la presión sobre los canales de cooperación antinarcóticos entre ambos países, en un momento en que Sinaloa permanece como uno de los epicentros del tráfico de sustancias hacia territorio estadounidense. Aunque las instituciones mexicanas sostienen que no actuarán sin evidencia sólida, el impacto reputacional ya recae sobre funcionarios en funciones, lo que anticipa un periodo de fricción diplomática sostenida.