Rocha Moya pide licencia tras imputación de EE.UU.: la defensa del gobernador de Sinaloa ante acusaciones de proteger al Cártel
La imputación formal de fiscales estadounidenses contra Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, marcó un punto de quiebre sin precedentes en la política mexicana: por primera vez, Washington señala directamente a un gobernador en funciones por supuestamente operar como instrumento de protección para un cártel de la droga. Las acusaciones, reveladas esta semana, incluyen tráfico de influencias a cambio de sobornos y apoyo político, lo que desató una crisis de proporciones nacionales en el estado natal del Cártel de Sinaloa.
Rocha Moya, de 76 años, respondió la noche del viernes con una declaración grabada de dos minutos en la que negó categóricamente los cargos y anunció una "licencia temporal" de su cargo ejecutivo. "A mi pueblo y a mi familia los puedo ver de frente porque no los he traicionado", sostuvo, comprometiéndose a demostrar su inocencia ante las instituciones judiciales mexicanas. El anuncio ocurre en medio de una tormenta política: Sinaloa ha sido históricamente el territorio donde la guerra entre facciones del cártel —lideradas por los hijos de Joaquín "El Chapo" Guzmán contra el antiguo grupo de Los Chapitos— ha dejado cientos de muertos en los últimos meses.
El caso expone una fragilidad institucional profunda: el gobierno federal mexicano no ha emitido pronunciamiento oficial sobre la imputación, mientras la Fiscalía General de la República evalúa posibles líneas de investigación paralelas. analistas señalan que la licencia de Rocha Moya busca ganar tiempo procesal y contener el daño político antes de que el caso avance en tribunales estadounidenses, donde la evidencia presentada por la DEA y la Fiscalía del Distrito de Columbia podría incluir grabaciones y testimonios de arrepentidos vinculados a la estructura del cártel.