Xi Jinping desata purga sin precedentes en la cúpula militar china: generales destituidos por desconfianza y corrupción
La creciente desconfianza de Xi Jinping hacia la cúpula militar china ha detonado una purga de dimensiones inéditas entre los altos mandos del Ejército Popular de Liberación. El líder chino, que dedicó más de una década a reconfigurar las fuerzas armadas y seleccionar personalmente a sus generales, ha terminado por destituir precisamente a quienes buscaba convertir en sus pilares de confianza. La ofensiva avanza bajo acusaciones de corrupción y sospechas sobre la lealtad al Partido Comunista, exponiendo una fractura profunda en el núcleo del aparato de seguridad del régimen.
La magnitud del ajuste se hizo visible en una reciente reunión legislativa, donde apenas quedaba un puñado de generales presentes, en contraste con los aproximadamente 40 que asistieron un año antes. Xi Jinping advirtió directamente a los asistentes sobre los riesgos de la deslealtad, subrayando que "el ejército nunca debe albergar a nadie con un corazón dividido hacia el partido". La depuración no solo afecta la composición de la cúpula, sino que plantea interrogantes sobre la estabilidad del mando militar y la solidez de los mecanismos de control interno del régimen.
Según señala The New York Times, el propio proceso de depuración amenaza la operatividad militar y podría comprometer la preparación bélica de China durante años. La eliminación sistemática de altos mandos genera incertidumbre sobre la capacidad de respuesta del ejército y sobre la continuidad de la cadena de mando en un contexto de tensiones geopolíticas crecientes. La purga, impulsada como una medida de aseguramiento del control político, expone ahora al sistema de defensa chino a riesgos operativos que podrían prolongarse en el tiempo.