Sin alertas ni red interna: CDMX reconoce vacío de inteligencia en asesinato de colaboradores de Brugada tras operativo con 20 días de planificación
A un año del asesinato de dos de sus colaboradores más cercanos, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, reveló que ni ella ni su equipo recibieron señal alguna que anticipara el crimen. "Nunca recibimos ninguna amenaza o mensaje que pusiera en alerta al Gobierno o a algún integrante", declaró ante medios. La Fiscalía General de Justicia, a cargo de Bertha Alcalde Luján, compartió esa línea: descartó que una red interna dentro del gobierno capitalino hubiera facilitado el ataque. Ambas posiciones apuntan hacia afuera de la administración como origen de la agresión.
Las cifras del caso contradicen esa ausencia de alertas. El ataque fue planeado con al menos 20 días de anticipación, según la propia Fiscal, con seguimientos documentados a las víctimas desde sus domicilios, reuniones previas en predios del Estado de México y una logística que involucró siete vehículos. La magnitud del operativo sugiere una organización capaz de vigilar blancos durante semanas sin activar los sistemas de inteligencia locales.
La combinación de un crimen técnicamente sofisticado con la falta total de detección previa coloca bajo presión a las instituciones de seguridad capitalinas. El silencio institucional durante tres semanas tras el aniversario ha renovado cuestionamientos sobre las capacidades preventivas del gobierno y sobre el origen real de la capacidad operativa que permitió un ataque de este calibre sin generar jamás una alerta.